1. Si todavía no lo hiciste, lo primero que tenés que hacer es entrenar a tu gato para que use una caja como baño. Si la caja no tiene un “piso” fuerte, agregale un cartón que entre justo para hacerle un falso piso, suave y fuerte. De esta manera, la caja no se va a ablandar cuando se moje y el fondo no se va a romper. Podés conseguir cartón en cualquier almacén y cortarlo para que entre exactamente.

Asegurate de usar papel de diario cortado en pedacitos, no piedras para gatos. Dejá de usar piedras para gatos. Cuando llegue el momento no vas a poder ponerle arena.

Una vez que el gato está acostumbrado a usar la caja de cartón, empezá a moverla por diferentes lugares de la habitación, acercandote poco a poco al baño. Si la caja está en una esquina, movela un poco del rincón, pero que no sea tan notorio. Si lo movés demasiado quizás el gato haga sus necesidades en el rincón original. Hacelo gradualmente. Tenés que hacerlo pensar. El gato va a empezar a seguir a la caja a medida que la vas moviendo hacia el baño. Importante: Si ya está ahí, sacala, movela un poco y después que vuelva. Tiene que aprender a seguirla. Si comenzás muy cerca del baño, no la va a seguir hasta el inodoro cuando sea el momento. El gato va a buscar su caja. La huele.

2. Ahora, mientras movés la caja, empezá a cortarle un poco los bordes para que las paredes bajen un poco. Hacelo gradualmente.

Finalmente vas a llegar al baño y eventualmente al inodoro. Preparate para poner la caja encima del inodoro. En cada punta corta una pequeña hendija. Podés pasar un hilo a través de ahí y por toda la caja, para atar la caja al inodoro y evitar que se caiga. 

El gato la va a ver y va a saltar sobre ella, que ahora está encima del inodoro, con las paredes laterales de aproximadamente 2 centímetros y medio. 

No lo molestes, no lo apures, porque lo podés tirar. Dejá que se relaje, hacelo durante una semana o dos y mientras tanto anda poniendo cada vez menos papel dentro de la caja.

3. Un día cortá un pequeño agujero en el medio de la caja, un agujero más chico que una manzana, como una ciruela y dejale un poco de papel alrededor.  El gato rapidamente va a buscar el agujero y va a tratar de hacerlo más grande. Dejá el papel durante un tiempo más, para que absorba los desechos. Cuando el gato salte no se va a asustar del agujero porque ya lo conoce. A esta altura vas a entender que ganaste. La parte más difícil ya pasó.

De ahora en adelante, es solo cuestión de tiempo. De hecho, cuando saqué la caja, mi gato saltó y casi cae en el inodoro. Para evitar esto, prepará un cartón con un agujero, y ponelo en el inodoro, así lo puede usar mientras estás limpiando la caja, para evitar que se caiga y se asuste completamente. En caso de que tu gato no sea tan inteligente como Nightlife, podés ponerle también un poco de papel.

4. Ahora cortá las paredes de la caja hasta que no haya más bordes. Poné el cartón plano abajo de la tabla y rezá. Todavía dejale un poco de papel de diario. El gato lo va a rastrillar hasta el agujero luego de hacer sus necesidades. Eventualmente vas a poder descartar el cartón complemente. Te vas a dar cuenta cuando ya pueda mantener el equilibrio.

No te sorprendas si escuchás que alguien tira la cadena en el medio de la noche. Un gato puede aprender a hacerlo, estimulado por su instinto de tapar los desechos. Su principal objetivo es taparlos. Si llega a tocar el botón accidentalmente y nota que eso hace que se vayan, se va a acordar y lo va a volver a hacer intencionalmente.

Me tomó tres o cuatro meses entrenar a mi gato Nightlife. La mayor parte del tiempo se trata de mover la caja gradualmente hacia el baño. Hacelo lento y no lo confundas. Y recordá: Una vez que la caja está sobre el inodoro, dejala una o dos semanas. Lo más importante es no apurarse o confundirlo.

Buena suerte. Charles Mingus.

Fuente: https://www.charlesmingus.com/mingus/in-his-own-words